Introducción angioplastia de los troncos arteriales distales de los miembros inferiores

La experiencia acumulada en el tratamiento endovascular de las patologías coronarias y cerebrovasculares, y el importante desarrollo de los dispositivos empleados en este tipo de terapia y en estos sectores arteriales han permitido, al ser importadas por la Cirugía Vascular, afrontar en los últimos años la resolución de lesiones de los troncos arteriales distales de los miembros inferiores con unas cifras de éxito comparables a las ofertadas por el by-pass.

Este proceso ha supuesto un considerable esfuerzo para los cirujanos vasculares, que se han visto obligados a modificar, en cierto sentido, su forma de pensar y actuar tradicionales sobre los recursos terapéuticos de que se disponía, y a adquirir unas destrezas en el manejo de guías, catéteres, etc que hasta este momento se habían mantenido en el ámbito cotidiano de trabajo de otros especialistas, como los radiólogos y cardiólogos intervencionistas.

Como resulta lógico, en un primer momento se hicieron tímidos intentos de tratar lesiones sencillas del origen de los troncos distales para, con el ánimo apuntalado por los aceptables resultados obtenidos, proceder a afrontar retos derivados del abordaje de lesiones más complejas, por tratarse de obstrucciones largas u otras condiciones, incluso en arterias localizadas al nivel maleolar, y llegar al momento actual en que se han abierto paso técnicas muy avanzadas, y en cierto modo agresivas, de manejo de las lesiones arteriales de este sector, como la angioplastia subintimal, el kissing balloon del origen de la trifurcación poplítea, la angioplastia retrógrada, la angioplastia trans-colateral, doble guía(9), la técnica Safari, la angioplastia de colaterales de la arteria peronea en diabéticos, etc.

Todo ello además, teniendo en cuenta que el by-pass tradicional exigía una serie de condiciones que en ocasiones no se cumplían, como la existencia de un aceptable run-off, un conducto adecuado, preferentemente autólogo, y un riesgo quirúrgico asumible para el paciente, determinado por su estado de salud. Es en estos casos, en los que la inexistencia de una alternativa quirúrgica razonable obligó a buscar nuevos métodos y técnicas terapéuticas para, fundamentalmente en el caso de la isquemia crítica, intentar el salvamento de la extremidad afectada. Así, de la mano de todas las consideraciones señaladas hizo su aparición en escena la angioplastia distal.

Se trata, por tanto, de una técnica en auge, cuyo desarrollo se ve favorecido por la continua evolución de los materiales y dispositivos diseñados para el empleo en el sector de las arterias coronarias.

Por otra parte, pese a que se ha demostrado una baja permeabilidad a medio-largo plazo de estos procedimientos, cabe destacar que permiten tratar lesiones inabordables hace años, y habitualmente son suficientes para garantizar el salvamento de la extremidad, que es a fin de cuentas el objetivo último que se persigue en la isquemia crítica, más allá de la permeabilidad de la revascularización.


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