Introduccion a las pautas de seguimiento de la revascularización de miembros inferiores

 

Es muy frecuente en la bibliografía científica encontrar publicaciones sobre el seguimiento de la cirugía de revascularización de extremidades inferiores (EEII). Sin embargo no hay consenso en cuanto a las directrices para dicho seguimiento ni siquiera si éste es beneficioso o no para el paciente a medio y largo plazo.

Disponemos de cuatro pilares clásicos:

– Historia clínica y la exploración de pulsos, son elementos imprescindibles en todo programa de seguimiento pero que no resultan útiles de forma aislada puesto que existe un 34% de lesiones que cursan de forma silente y progresiva. Las recurrencias sintomáticas se suelen asociar a estenosis largas y lesiones distales. Además la calidad de los pulsos no se altera ante estenosis significativas aisladas.

– Indice tobillo/brazo (ITB) o índice de Yao, es un parámetro ampliamente aceptado ya que es capaz de detectar estenosis del 50% o mayores cuando experimenta descensos de 0.15-0.20 o mayores. Presenta limitaciones como la detección de lesiones leves-moderadas, la calcinosis arterial, etc.

El ITB postejercicio es una variante más sensible pero menos usada en la práctica clínica.

– Escáner duplex color de flujo, uniformemente aceptado por su sencillez y capacidad

de detectar no sólo lesiones limitantes de flujo sino cualquier alteración en las otras opciones de revascularización. Los parámetros que se asocian habitualmente a los injertos de riesgo.

A diferencia de los otros pilares éste permite detectar lesiones leves-moderadas (<50%).

– Arteriografía, es considerada como patrón oro o «gold standard». Presenta especial

utilidad en segmentos suprainguinales (1). Sin embargo no es aceptable en un programa de seguimiento por su morbimortalidad y coste asociados. Se restringe su uso a confirmación de diagnóstico y planificación quirúrgica.

– Otras opciones son la angioresonancia magnética nuclear y la angiotomografía axial computarizada, las cuales son poco utilizadas por el coste añadido que suponen para un programa de seguimiento.

Debemos analizar el seguimiento de los diferentes tipos de revascularización (by-pass con vena, con prótesis, angioplastia).

El by-pass infrainguinal con vena autóloga es un procedimiento establecido en la práctica clínica con evolución muy variable en el tratamiento de la isquemia crítica. La historia natural conlleva riesgo de estenosis y posterior trombosis de las cuales el 25-30% se diagnostican durante el primer año.

Pueden deberse a errores técnicos, válvulas, anormalidades previas de la vena o hiperplasia miointimal). Las oclusiones precoces del conducto en las primeras semanas suele deberse a trombosis aguda mientras que las tardías suelen ser debidas a estenosis del mismo.

Otro aspecto importante para establecer un programa de seguimiento es el coste-efectividad del mismo. La finalidad de la revisión, por lo tanto, será exponer cuales son las novedades y aportaciones en el campo del seguimiento de la cirugía arterial de EEII. De esta forma poder establecer un protocolo de seguimiento de acuerdo a la bibliografía revisada.

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