La red venosa profunda de la pierna está formada por venas que acompañan a las arterias principales y participan en el retorno venoso desde el pie, el tobillo y la extremidad inferior. Dentro del sistema venoso, se continúa con las venas del tobillo y del pie y se relaciona con las venas perforantes, que comunican los sistemas venosos superficial y profundo. Su conocimiento es esencial para interpretar estudios venosos y comprender la fisiología del drenaje profundo.
Principales grupos venosos
Entre los grupos anatómicos más relevantes se encuentran las venas tibiales anteriores, tibiales posteriores y peroneas, conectadas por comunicantes y relacionadas con los compartimentos musculares de la pierna.
Importancia clínica
La distribución de estas venas ayuda a localizar segmentos afectados en estudios flebográficos, ecográficos o quirúrgicos, especialmente cuando se evalúa insuficiencia venosa, trombosis o circulación colateral.
Descripción anatómica
El desarrollo anatómico original se mantiene a continuación para conservar el detalle técnico del artículo.
Las venas de la pierna, que circunscriben a las arterias de la misma denominación, son dobles, a veces triples, y están interconectadas por numerosas comunicantes. Flebográficamente, la colocación de la pierna en rotación interna permite disociar con facilidad la tibia del peroné e identificar tres grupos venosos:
1. Las venas tibiales anteriores: mejor detectadas en incidencia lateral que en anateroposterior, drenan la sangre procedente del antepié. Habitualmente dobles, acompañan en todo su trayecto a la arteria y al nervio tibial anterior. Originarias del antepié, en el espacio intermaleolar, ascienden a lo largo de la cara anteroexterna de la tibia y luego a lo largo de la membrana interósea, en el fondo de un diedro adiposocelular constituido por la musculatura del tibial anterior y de los extensores.
Su diámetro es menor que el de los otros dos grupos venosos de la pierna.
2. Las dos venas tibiales posteriores se continúan directamente con las venas de la suela plantar, de la arcada venosa plantar y de las venas maleolares internas. Su trayecto, paralelo al de la arteria y nervio tibiales posteriores, se extiende desde el canal calcáneo en línea recta hasta el hueco poplíteo, contra la cara posterior de los músculos tibial anterior y flexor largo común de los dedos de los pies.
3. La dos venas interóseas o pero – neas que caminan de forma paralela con la arteria de la misma denominación, al principio contra la cara posterior de la membrana interósea y luego en el diedro adiposocelular, delimitado por la cara posterior del músculo tibial anterior y del músculo flexor propio del primer dedo del pie. Surgen a partir de los músculos de la celda de los peroneos, del tibial posterior y del flexor propio del primer dedo del pie.
Las tres redes venosas de la pierna confluyen y dan lugar a la vena poplítea, que es doble en el 36% de los casos y con menor frecuencia triple en el 2% de los individuos. La confluencia de las venas de la pierna se lleva acabo en el 50% de los casos por debajo de la interlínea articular de la rodilla, y en el otro 50% por encima de la misma. La vena poplítea se mantiene en estrecho contacto con la arteria poplítea por medio de una vaina fibrosa.
Está provista de 1 a 4 válvulas, y en su cara posterior drena la vena safena externa trazando un cayado. Las venas gemelares internas y externas, generalmente dobles, vierten igualmente igualmente en la vena poplítea, así como 5 venas articulares.
Entre las venas de los músculos de la pantorrilla, las venas del músculo sóleo, anastomosadas entre sí mediante numerosas comunicantes, se vierten en las venas tibiales posteriores e interóseas y posen válvulas identificables en el transcurso de las dos primera décadas de la vida. A partir de los 25 a 30 años, presentan una degeneración parietal, pierden sus válvulas y adquieren un aspecto varicoso sinusoidal.
Las venas de los músculos generales, en número de 2 a 4, están dotadas de válvulas y se vierten en la parte posterior de la vena poplítea a diferentes niveles.
La vena femoral superficial continúa a la vena poplítea a partir del anillo del tercer aductor y, como ésta, puede ser doble o triple.
Posee 3 a 4 válvulas. Su trayecto ascendente es paralelo al de la arteria femoral superficial, a cuyo alrededor se enrolla de forma helicoidal.
En efecto, en su origen, situado en la vertiente externa de la arteria, la vena femoral superficial pasa progresivamente sobre la cara posterior de la arteria en el transcurso de su ascenso por el conducto femoral y se sitúa en su vertiente interna a nivel del anillo crural. Al confluir con la vena femoral profunda, adopta la denominación de vena femoral común, generalmente algo por debajo del ligamento inguinal.
La vena femoral profunda, satélite de la arteria de idéntico nombre, presenta múltiples anastomosis y posee una importante función supletoria en caso de obstrucción del tronco principal. En un tercio de las flebografías se opacifica por perforantes surgidas de la vena femoral superficial.

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