Introduccion a la arteriosclerosis 1

Introduccion a la arteriosclerosis

Los términos arterioesclerosis y aterosclerosis suelen usarse de modo indistinto cuando se hace referencia a enfermedad cardiovascular; sin embargo, los procesos patológicos de estas dos afecciones son diferentes*.

Introduccion a la arteriosclerosis 2

La arterioesclerosis constituye un tipo de arteriopatía muy común relacionada con la edad o el proceso de envejecimiento, que alude al engrosamiento y endurecimiento de las arterias, independientemente de su tamaño, que ocasiona merma de elasticidad (principalmente por acúmulo de colágeno y pérdida de elastina) y alteraciones degenerativas en las arterias haciéndolas vulnerables a hemorragia, depósitos grasos y aneurismas. (Sydenham decía en el siglo XVII que un hombre es tan viejo como lo son sus arterias).

Para algunos autores, este es el proceso conocido como arteriosclerosis, que suele ocurrir al envejecer cronológicamente las personas, aunque no es un hecho universal ni inevitable.

La arteriosclerosis, entendida así, no tiene tratamiento específico, aunque sí lo podría tener indirectamente, pues con la progresiva rigidez de las arterias grandes y medianas, se eleva la presión arterial (que es prevenible hasta cierto punto, y tratable) y la velocidad de la onda del pulso, que es al menos medible en la actualidad.

En cambio, la aterosclerosis es una enfermedad sistémica de naturaleza multifactorial caracterizada por la existencia en las paredes arteriales de depósitos ricos en lípidos causantes de la oclusión parcial o total de las arterias, localizándose básicamente en el cerebro, corazón y extremidades.

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La aterosclerosis se define como una inflamación crónica progresiva no resuelta asociada con depósitos locales de colesterol dentro de la capa endotelial de la pared vascular.

La lesión fundamental se denomina ateroma, placa ateromatosa o placa fibrograsa y está compuesta en gran parte, por colesterol y ésteres de colesterol (lípidos) que se acumulan en su centro, a los que cubre una placa fibrosa, por lo que toma volumen y aumenta de tamaño hacia la luz arterial afectando a su circunferencia. Esta «placa de ateroma» forma parte de un proceso generalizado, de larga evolución, de progresión lenta en el tiempo, que se inicia a edades tempranas, y se denomina «ateromatosis». Al principio, las placas fibrograsas se localizan en zonas concretas de la arteria pero, cuando evolucionan, se hacen más numerosas y llegan a ocupar extensos territorios pudiendo ocluir la luz arterial e invadir la media subyacente.

Este texto es un extracto del libro Tratado de Patología Vascular (accede a su descarga) 


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