Siempre que nos encontremos ante un paciente diabético, deberemos identificar la presencia de alguno de los siguientes factores de riesgo para el desarrollo de úlcera diabética. El especial cuidado en estos pacientes será vital para evitar la progresión de las úlceras a lesiones de mayor gravedad que pudieran conllevar a una infección y una consecuente amputación del pie. Así, los grupos de riesgo de ulceración diabética serían:
– Antecedentes de ulceración previa.
– Neuropatía periférica: presencia de síntomas y signos de alteración de los nervios periféricos típica en pacientes diabéticos.
– Isquemia arterial crónica: la arteriopatía de los diabéticos es una arteriopatía distal, siendo característica la calcinosis arterial.
– Retinopatía diabética.
– Deformidades óseas: alteraciones estructurales del pie como la presencia de dedo de martillo, dedos en garra, hallux valgus, cabezas metatarsianas prominentes, situación de neuroartropatía, amputaciones u otra cirugía del pie.
– Antecedentes de exceso de alcohol.
– Aislamiento social: que conlleva un seguimiento inapropiado del paciente.
– Ancianos de más de 70 años, con patología asociada y mal control terapéutico.
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