Introduccion al tratamiento convencional de la patología de la Aorta Torácica

 

La cirugía de la patología de la aorta torácica siempre se ha considerado como una cirugía compleja que conlleva una alta tasa de mortalidad y morbilidad, sólo asequible su práctica a cirujanos y equipos quirúrgicos con experiencia y en centros hospitalarios con recursos médicos adecuados para poder desarrollar este tipo de cirugía.

Sin embargo en la última década, la cirugía convencional ha sido desplazada por los procedimientos endovasculares, que no requieren equipos tan entrenados ni soporte hospitalario tan complejo, sobre todo con lo que respecta a la anestesia, material e instrumental o cuidados postoperatorios con experiencia en el manejo de enfermos complejos. Sin embargo la asistencia circulatoria con las máquinas de pulmón corazón, las bombas de derivación circulatoria y otros medios representaron y siguen mostrando un excelente soporte tecnológico para tratar este tipo de pacientes.

Es la patología de la coartación de aorta, los traumatismos de la aorta torácica, la disección de aorta y los aneurismas, los procesos que tradicionalmente han tenido una indicación de tratamiento quirúrgico. A nivel de la coartación de aorta cuando la repercusión clínica es relevante, en los traumatismos en todos los casos, en las disecciones aquellas que no se estabilizan y los aneurismas los que pasan de un determinado tamaño, que la mayoría de autores cifran en los 6 cm de diámetro o los que crecen de forma progresiva y rápida. Siempre en lo que respecta a la realización de los procedimientos, es indispensable

sopesar las ventajas de las intervenciones con sus riesgos, sobre los que presenta la evolución natural de la patología y muy en consonancia con las características del paciente en especial la edad y los factores de riesgo. Existe actualmente una patología como es el aneurisma tóraco abdominal, donde las técnicas endovasculares presentan limitaciones desde el punto de vista técnico y donde algunos autores siguen manteniendo de forma preferente las indicaciones de cirugía convencional.

La intervención quirúrgica, desde el punto de vista técnico, siempre esta soportada en una base conceptual que se cimenta en primer lugar en llegar al lugar de asiento de la patología, el clampaje del vaso con las mínimas repercusiones hemodinámicas, en la sustitución del segmento de la aorta dañada por otro de material plástico generalmente dacron y si es necesario la reimplantación de las ramas arteriales que emergen de la aorta.

Esta secuencia conceptual puede tener connotaciones y variaciones que vienen determinadas por la extensión de las lesiones, la ubicación de las mismas, la posible isquemia de sectores viscerales incluido la médula espinal, la reimplantación de estas posibles ramas, los medios tecnológicos para poder desarrollar el procedimiento quirúrgico y otras connotaciones como es la pérdida sanguínea, tiempos de isquemia y otros aspectos relacionados con la intervención.

 


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