ROTACIÓN CLÍNICA EN EE.UU.
Me llamo José Antonio Brizuela Sanz y soy residente de quinto año en el Servicio de Cirugía Vascular del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
Durante los meses de octubre y noviembre de 2008, y gracias a la beca concedida por el Capítulo de Cirugía Endovascular, tuve la oportunidad de realizar una rotación clínica en dos hospitales de los Estados Unidos de América.
En octubre estuve en St. Louis, que es una ciudad situada en el estado de Missouri, a orillas del río Mississippi, cabeza de un área metropolitana de unos 2.800.000 habitantes. Allí se encuentra el hospital Barnes-Jewish, que está afiliado a la Washington University in St. Louis.
El hospital es un centro privado con orientación docente e investigadora que presta servicio asistencial a todo el área metropolitana. Dispone de 1.228 camas, 1.700 médicos de plantilla, 900 residentes y fellows de todas las especialidades y realiza unas 17.000 intervenciones quirúrgicas al año.
Está considerado uno de los mejores centros médicos en los EEUU. El Servicio de Cirugía Vascular está dirigido por el Dr. Gregorio Sicard, y está formado por otros ocho adjuntos (Dres. Sánchez, Choi, Flye, Curtis, Thompson, Geraghty, Rubin y Raman), cinco fellows y varios residentes rotantes de Cirugía General.
El volumen de trabajo que tienen es muy elevado, a pesar de lo cual tienen una gran predisposición docente. El personal es muy amable y no tiene ningún inconveniente en ayudarte en lo que necesites, así como en explicarte y facilitarte la observación de las intervenciones que realizan.
El hospital dispone de un ce
ntro de hemodinámica de diez salas, de las cuales una es de uso exclusivo del Servicio de C. Vascular, y es donde realizan las arteriografías diagnósticas y los procedimientos terapéuticos endovasculares más sencillos.
Los procedimientos endovasculares complejos los realizan en quirófano. Tienen un gran volumen de reparación endovascular de aneurismas de aorta, así como angioplastias y stents del sector iliaco y femoropoplíteo, por lo que se pueden observar muchos casos e ir apuntando «truquillos».
Entre los procedimientos quirúrgicos abiertos más destacables que tuve la oportunidad de observar destaca la reparación abierta de aneurismas toracoabdominales, que llevan a cabo de manera multidisciplinar con el Servicio de Cirugía Cardiotorácica, aneurismas viscerales y síndromes del desfiladero torácico (uno de los adjuntos se dedica casi en exclusiva a ello).
Los accesos vasculares para hemodiálisis también constituyen un pilar importante de su actividad asistencial, alcanzando un alto grado de calidad tanto en su confección como en el manejo de sus complicaciones.
Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue la actividad docente que desarrollaban, con sesiones clínicas quirúrgicas multidisciplinares, conferencias semanales sobre temas quirúrgicos generales así como una gran biblioteca desde dónde se tiene acceso a todo tipo de journals.
En noviembre me desplacé a Baltimore, en el estado de Maryland, para rotar durante un mes en el Vascular Center del Mercy Medical Center. Baltimore es la ciudad principal de un área metropolitana de 2.600.000 habitantes. 
El Mercy es un hospital privado situado en el centro de la ciudad y que está afiliado a la Universidad de Maryland. El director del centro vascular, el Dr. Queral, tuvo la gentileza de ir a buscarme al aeropuerto y poner a mi disposición un precioso apartamento situado a dos manzanas del hospital para alojarme durante la estancia.
Tanto el Dr. Queral como los otros tres adjuntos del Servicio (Dres. Lucas, Badder y Wilkerson) son unas excelentes personas y me prestaron una atención extraordinaria. Al ser un hospital más pequeño que el de St. Louis, logre un trato más cercano con todo el personal y una implicación más directa en las actividades del Servicio; una de las mejores cosas de la rotación en el Mercy es que me podía lavar en quirófano, lo que me permitió observar más de cerca las intervenciones y sentirme más integrado.
Lo que más me llamó la atención en el Vascular Center del Mercy es la cuidada organización y la extraordinaria eficiencia con que se realizaba el trabajo. Disponen de un laboratorio vascular con seis técnicos acreditados y máquinas de última generación, por lo que pueden realizar la mayoría de las indicaciones quirúrgicas sin necesidad de arteriografía o angioTC, y las consultas son realmente de alta resolución.
Tienen dos salas de quirófano cada día, y han desarrollado especialmente el tratamiento endovascular de los aneurismas de aorta y de las oclusiones del sector femoropoplíteo; al igual que en St. Louis, prestan también especial dedicación a los accesos vasculares para hemodiálisis. Además hacen un abordaje multidisciplinar del pie diabético, junto con el Foot and Ankle Center que está en el mismo hospital.
Asimismo ha resultado muy interesante para mi conocer otro tipo de organización asistencial y otro concepto de la medicina, muy distinta a la que estamos acostumbrados en Europa, con sus ventajas y sus inconvenientes, y de la que se pueden extraer conceptos e ideas para mejorar el rendimiento, la calidad, la eficiencia y la satisfacción de pacientes y médicos en nuestro sistema sanitario.
Otra de las ventajas que ha supuesto para mi esta rotación ha sido mejorar mi nivel de inglés, ya que al verte inmerso en un entorno en el que apenas se habla castellano no queda más remedio que esforzarte por hablarlo y comprenderlo.
Por último también hay que destacar que durante una estancia tan larga hay tiempo para el ocio además de para lo profesional, y se pueden aprovechar los fines de semana para conocer mejor la cultura y el modo de vida americano, ir de compras, así como hacer un poco de turismo; por ejemplo desde Baltimore se puede ir en una hora a Washington o Philadelphia, ciudades que me encantaron.
Asimismo Baltimore es una ciudad preciosa, con su parte antigua (Mount Vernon) y con el puerto (Inner Harbor), y en St. Louis puedes visitar el Forest Park (un parque más grande que el Central Park de Nueva York) o el arco a orillas del Mississippi.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer al C-CEV de la SEACV la concesión de estas becas, que permiten que los residentes podamos disfrutar de una experiencia única tanto en el plano profesional como en el personal. Asimismo animo a todos mis compañeros en los últimos años de residencia a que realicen una rotación de este tipo como parte de su periodo de formación
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