Acceso vascular femoral anterógrado

 

Es la vía de abordaje de elección en la mayoría de las ocasiones y la que nos va a permitir trabajar con seguridad y comodidad por debajo de la rodilla.

Debemos utilizar esta vía de forma percutánea, siempre que tengamos un muñón de arteria femoral superficial suficiente para colocar un introductor de forma segura3. Nos va a permitir trabajar con material corto y de forma bastante cómoda. Como estrategia de trabajo es útil la colocación de una mesa auxiliar perpendicular a la mesa de quirófano y a su misma altura, sobre la que tendremos un magnífico apoyo para las guías, catéteres y demás material.

La punción debe hacerse en la zona alta de la arteria femoral común, siempre por debajo del ligamento inguinal, para lo cual nos servirá de guía visualizar con la escopia la cabeza del fémur y buscar el tercio más medial de la misma; ese debe ser el punto adecuado de punción, que se sitúa a dos traveses de dedo por encima del pliegue inguinal.

Abriremos ligeramente la piel con un bisturí del N.º 11 y haremos la punción. Al obtener un flujo arterial pulsátil franco pasaremos la guía corta de 0.035»del introductor y nos aseguraremos con escopia de que la guía sigue el trayecto de la femoral superficial; después colocaremos el introductor, debiendo comenzar con uno de 5 F de calibre. Con posterioridad podremos aumentar el calibre del introductor para adaptarlo a los dispositivos que vamos a emplear, balones, stents, stents recubiertos, etc.

Con el introductor ya colocado haremos una arteriografía para localizar la lesión a tratar y una vez localizada ésta, haremos otra proyección para evaluar lo mejor posible la zona y decidir la proyección más adecuada en la que trabajaremos. Es el momento de realizar mediciones tanto de longitud

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