En lo que respecta a la cultura de la culpa, citando literalmente a Krizek «hay en nuestro sistema educacional una tendencia a culpar a los residentes de los errores, y el/la cirujano/a sénior o más popular, cuanto más lo sea, más protegido está por el sistema». De todas formas, el error está donde está el error y puede y debe prevenirse, detectarse y solucionarse, además de buscarse las responsabilidades, siempre, a ser posible, en un ambiente no punitivo, positivo y constructivo.
Ya ha quedado dicho con anterioridad que todo procedimiento quirúrgico tiene riesgo: es una verdad irrefutable. En la siguiente lista aparecen los doce puntos más influyentes que resumen el binomio «riesgo-error» en cirugía:
1. El médico es un factor pronóstico importante.
2. El cirujano es un factor de riesgo no despreciable.
3. Trabajamos en un sistema de alta tecnología con factores complejos, individuales, técnicos y organizacionales.
4. La alta calidad no implica una menor incidencia significativa de complicaciones, sino un mejor manejo de estas complicaciones con muchas menos consecuencias indeseables.
5. Los factores de riesgo del enfermo más los factores de riesgo del personal humano tienen un efecto multiplicador en la evolución del paciente.
6. La práctica médica y quirúrgica es hoy una larga cadena de momentos distintos
del paciente con eslabones científicos y técnicos que deben someterse a controles de calidad de forma prospectiva.
7. El error (incidente) medicoquirúrgico tiene 3 fases:
a) no tolerancia del error tratado con control y autocrítica; b) detección del error, y c) resolución del error.
8. Los errores (incidentes) pueden ser:
a) de criterio; b) técnicos; c) del equipo; d) del sistema, y e) mecánicos y de utillaje.
9. En el momento actual, la inmensa mayoría de los procesos médicos y quirúrgicos realizados se apoyan solamente en evidencia no experimental.
10. Urge un amplio debate entre médicos, abogados, jueces y políticos, como representantes de los ciudadanos, acerca de los efectos adversos para establecer compensaciones razonables a los pacientes.
11. El ejercicio de la medicina, en cualquiera de sus ámbitos o especialidades, comporta en sí mismo un riesgo menor o mayor de error incidental inherente.
12. Lo más importante siempre es el enfermo.
En lo que respecta a la cultura de la culpa, citando literalmente a Krizek «hay en nuestro sistema educacional una tendencia a culpar a los residentes de los errores, y el/la cirujano/a sénior o más popular, cuanto más lo sea, más protegido está por el sistema». De todas formas, el error está donde está el error y puede y debe prevenirse, detectarse y solucionarse, además de buscarse las responsabilidades, siempre, a ser posible, en un ambiente no punitivo, positivo y constructivo.
Ya ha quedado dicho con anterioridad que todo procedimiento quirúrgico tiene riesgo: es una verdad irrefutable. En la siguiente lista aparecen los doce puntos más influyentes que resumen el binomio «riesgo-error» en cirugía:
1. El médico es un factor pronóstico importante.
2. El cirujano es un factor de riesgo no despreciable.
3. Trabajamos en un sistema de alta tecnología con factores complejos, individuales, técnicos y organizacionales.
4. La alta calidad no implica una menor incidencia significativa de complicaciones, sino un mejor manejo de estas complicaciones con muchas menos consecuencias indeseables.
5. Los factores de riesgo del enfermo más los factores de riesgo del personal humano tienen un efecto multiplicador en la evolución del paciente.
6. La práctica médica y quirúrgica es hoy una larga cadena de momentos distintos
del paciente con eslabones científicos y técnicos que deben someterse a controles de calidad de forma prospectiva.
7. El error (incidente) medicoquirúrgico tiene 3 fases:
a) no tolerancia del error tratado con control y autocrítica; b) detección del error, y c) resolución del error.
8. Los errores (incidentes) pueden ser:
a) de criterio; b) técnicos; c) del equipo; d) del sistema, y e) mecánicos y de utillaje.
9. En el momento actual, la inmensa mayoría de los procesos médicos y quirúrgicos realizados se apoyan solamente en evidencia no experimental.
10. Urge un amplio debate entre médicos, abogados, jueces y políticos, como representantes de los ciudadanos, acerca de los efectos adversos para establecer compensaciones razonables a los pacientes.
11. El ejercicio de la medicina, en cualquiera de sus ámbitos o especialidades, comporta en sí mismo un riesgo menor o mayor de error incidental inherente.
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