Los factores vasculares son clave para el desarrollo de la enfermedad del Alzheimer

 

Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra hoy, la Unidad de Deterioro Cognitivo del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, propone abordar el deterioro cognitivo de forma pionera, combinando e integrando el estudio la patología degenerativa y la cerebrovascular. Incluyendo aspectos no sólo neurológicos, neuropsicológicos, y psicosociales sino también analizando la situación cardiovascular y el estado de salud general de los pacientes. 

La demencia es una condición clínica muy frecuente en la población anciana. En España, las cifras de prevalencia oscilan entre un 5,8 y 7,6% en mayores de 64 años. La enfermedad cerebrovascular se considera la segunda causa más frecuente de demencia después de la enfermedad de Alzheimer y se estima que supone alrededor de un 20% de los casos. Sin embargo, la delimitación entre ambos procesos es muy difícil de establecer y probablemente las cifras no reflejen la realidad. 

¿Qué factores influyen en el desarrollo del Deterioro Cognitivo? 

La demencia se caracteriza por el deterioro progresivo de las facultades mentales, que impide llevar a cabo de manera autónoma y adecuada las actividades de la vida diaria, y conduce a una situación de total dependencia. La enfermedad de Alzheimer es una patología neurodegenerativa de la que se desconoce la causa exacta y, por el momento, no se dispone de un tratamiento curativo eficaz. 

Se trata del tipo de demencia degenerativa más frecuente, seguida de la enfermedad cerebrovascular. Los avances en investigación apuntan al origen múltiple del deterioro cognitivo y, en especial, a la importancia de los factores vasculares en los procesos neurodegenerativos. Hay que tener en cuenta que el funcionamiento mental óptimo depende de múltiples factores y pueden empeorarlo diversos problemas de salud, alteraciones del estado de ánimo, limitaciones funcionales y sensoriales o alteraciones del sueño. 

Se ha demostrado que la edad y los factores de riesgo vasculares como la hipertensión, la fibrilación auricular, la diabetes mellitus, el tabaquismo y la enfermedad vascular, son también importantes factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y que ésta tiene una evolución más rápida en los pacientes que los presentan. 

¿Qué síntomas deben alertar? 

Habitualmente se considera que el primer síntoma es el déficit de memoria, aunque no siempre implican deterioro cognitivo, ya que esta capacidad tiene mucho que ver con la atención, y ésta se altera frecuentemente cuando aparecen trastornos del estado de ánimo. De ahí la importancia de realizar una evaluación pormenorizada para poder realizar un diagnóstico diferencial. 

En el caso del deterioro cognitivo vascular, lo más frecuente es que muestren una alteración inicialmente sutil en la atención, en la capacidad de planificación, un enlentecimiento de los procesos mentales o leves alteraciones conductuales. Desde la Unidad de Deterioro Cognitivo del hospital Nisa recomendamos que cualquier cambio cognitivo que repercuta significativamente en las actividades de la vida diaria de la persona que lo presenta se consulte con el especialista. 

¿Cuáles son los tratamientos? 

El primer paso es un buen diagnóstico. En nuestra Unidad realizamos un estudio pormenorizado que engloba aspectos neurológicos, neuropsicológicos, psicosociales, cardiovasculares, y una exploración de salud general. Tras la evaluación neurológica, se lleva a cabo una evaluación neuropsicológica que explora la funcionalidad de todas las capacidades cognitivas y una evaluación psicosocial. Posteriormente se realizan las pruebas complementarias de neuroimagen y los estudios específicos necesarios para llegar al diagnóstico. 

El estudio concluye con un diagnóstico de la presencia o ausencia de deterioro cognitivo, su grado y su causa más probable. El examen de salud general y el cardiológico permiten detectar enfermedades potencialmente relacionadas. Con todo ello se establece un plan de tratamiento médico, psicosocial y neuropsicológico. En este punto es muy importante el papel que juega la familia, ya que un diagnóstico de deterioro cognitivo no afecta solo al paciente sino también a su familia y por tanto el tratamiento debe ir enfocado a ambos. 

Como afirma la Dra. Pérez del Tío, “realizar actividades intelectuales de manera activa, ordenada, constante y positiva es muy necesario siempre, pero especialmente en este tipo de patologías. Actualmente no podemos prevenir la aparición del Deterioro Cognitivo, pero sí enlentecer su progresión y mejorar la calidad de vida del paciente y su familia. Para ello es imprescindible el diagnóstico precoz”. 

La estimulación cognitiva ha demostrando su eficacia en el mantenimiento de las capacidades cognitivas en ese tipo de pacientes. Es muy importante que dicha estimulación este diseñada específicamente para cada paciente teniendo en cuenta su bagaje intelectual previo y sus intereses vitales actuales. En la Unidad de Deterioro Cognitivo se ofrece este servicio avalado por 12 años de experiencia en este tipo de estimulación. 


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