Se considera factor de riesgo cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente la probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión, definición que es válida para los factores de riesgo cardiovascular; riesgo que aumenta de modo sinérgico cuanto más factores estén presentes. En este articulo vemos la segunda parte de los principales factores
Estrés

Clásicamente se ha considerado el estrés psicosocial como uno de los factores de riesgo de patología cardiovascular, aunque no es una causa suficiente, si podría ser un elemento agravante. A pesar de que se han identificado grupos de individuos con labores directivas como los más tendentes a padecer patologías cardiovasculares, se ha confirmado que las coronariopatías aumentan en sujetos que ejercen profesiones no ejecutivas.
A nivel individual, varios estudios apoyan la existencia de un rasgo relacionado con la neurosis obsesiva y se ha evidenciado que gran parte de los ateroscleróticos son personas sometidas a tensión, en las que con frecuencia existe elevación de las catecolaminas, que a su vez pueden lesionar la pared arterial.
Tabaquismo
El humo del tabaco posee gran poder aterogénico. Aunque no se sabe con rigor cuál es el ingrediente del tabaco que origina las lesiones en la pared arterial, se estima que la nicotina daña a las arterias provocando cambios hemodinámicos, ya que al actuar como potente vasoconstrictor, aumenta la frecuencia, el gasto cardíaco y la tensión arterial, y mediante un proceso inmunológico directo, liberando elementos plaquetarios. Algunos autores afirman que el efecto vasotóxico sobre el endotelio vascular se debe más a la acción de las catecolaminas que a la nicotina. Los fumadores son más propensos a presentar cifras más altas de colesterol y triglicéridos.
Diabetes Mellitus
No se sabe con precisión cómo la diabetes mellitus participa en el avance de la aterosclerosis, pero estudios epidemiológicos indican que es un importante factor de riesgo. La hiperglucemia al parecer fomenta el depósito en las arterias, aunque este hecho no es único ni básico en la génesis de la aterosclerosis en sujetos diabéticos, ya que con frecuencia se suman en estos pacientes obesidad, hipertensión arterial e hiperlipidemia. La incidencia de diabetes mellitus en sujetos con patología aterosclerótica no supera el 10-15 %; sin embargo, los prediabéticos muestran una frecuencia considerable de aterosclerosis.
Hipertensión
La hipertensión es un factor de riesgo de patologías cardiovasculares y de derrame cerebral. Estas complicaciones son generalmente originadas por una presión sanguínea diastólica alta. La hipertensión lesiona el endotelio aumentando la presión hemodinámica en el mismo y puede incrementar la permeabilidad de las paredes arteriales para las lipoproteínas. Las concentraciones elevadas de angiotensina II estimulan el crecimiento de CML, aumentan la inflamación y finalmente aceleran la oxidación de LDL en estos pacientes.
Insuficiencia renal crónica
Promueve el desarrollo de aterosclerosis mediante varios mecanismos, como el agravamiento de la hipertensión arterial y la resistencia a la insulina, la disminución de los niveles de apolipoproteína A-I y el aumento de las concentraciones de lipoproteína (a), homocisteína, proteína C reactiva (PCR) y fibrinógeno. La lipoproteina (a) elevada es un factor de riesgo vascular independiente de enfermedad cardiovascular y estenosis valvular aórtica calcificada.
Trasplante cardíaco
Después de este trasplante, suele aparecer aterosclerosis coronaria acelerada, que ha sido relacionada con una lesión endotelial mediada inmunológicamente. La aterosclerosis coronaria acelerada también se observa después de la radioterapia torácica y es probable resultado de la lesión endotelial inducida por radiación.
Homocisteina
Los pacientes con concentraciones altas de homocisteina (por ejemplo, por déficit de folatos o por defecto metabólico genético) tienen mayor riesgo de aterosclerosis. Sin embargo, debido a que los resultados de los ensayos aleatorizados sobre terapias para reducir la homocisteína no muestran una reducción en la enfermedad aterosclerótica, y a la evidencia de los ensayos de aleatorización mendeliana, ya no se admite que la hiperhomocisteinemia per se cause aterosclerosis.

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