La estenosis valvular, congénita, no asociada a patología del resto del tracto de salida del ventrículo derecho, lleva varias décadas siendo tratada mediante valvuloplastia percutánea con balón, quedando relegada la valvulotomía abierta a casos en los que hubiese que actuar en el anillo o demás componentes anatómicos del tracto de salida ventricular derecho.
Cuando esto no es posible, en los niños ha dado buen resultado el implante de vena yugular bovina, como es Contegra de Medtronic. Sería muy raro que un adulto padeciese de una estenosis valvular pulmonar resistente a la valvuloplastia, pero en ese caso sería factible el implante de una prótesis transcatéter por vía venosa.
Las insuficiencias valvulares pulmonares pueden ser congénitas, pero lo más frecuente es que sean secundarias a la valvuloplastia percutánea, a la reparación de una Tetralogía de Fallot o una atresia pulmonar con septo íntegro y más raramente a una endocarditis.
En estos casos ha ido aceptablemente bien el implante de homoinjertos, pero como se ha dicho más arriba, actualmente se tiende a implantar las modernas bioprótesis, con las que se consiguen resultados mejor incluso que con el implante de homoinjertos. Sin descartar que algunos prefieran las prótesis mecánicas, cuya indicación en la actualidad es muy limitada. Las prótesis transcatéter, a diferencia de lo que sucede en posición aórtica, son de aplicación segura en las insuficiencias valvulares pulmonares incluidas las debidas a fallos de los injertos puestos para sustituir la válvula pulmonar o en la reconstrucción del tracto de salida del ventrículo derecho.
En todo caso, hoy ya es muy difícil encontrar, con los actuales métodos diagnósticos y terapéuticos, casos de estenosis valvular pulmonar del adulto, tan evolucionados, que eran capaces de provocar ángor de esfuerzo sin otra lesión cardiológica, en los que la presión ventricular derecha podía superar la sistémica.

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