Técnica de Implantación del Stent en Arteria Femoral Superficial
La implantación de un stent en la arteria femoral superficial puede realizarse utilizando un acceso retrógrado contralateral o anterógrado ipsilateral. Éste último acceso puede plantearse en pacientes con anatomía favorable, como son pacientes no obesos con un origen de la arteria femoral superficial ligeramente enferma. Una vez que se accede a la oclusión de la arteria femoral superficial, el recorrido puede ser inicialmente intraluminal o subtintimal. Para el cruce de la lesión se emplea una guía, de 0.014, 0.018 o 0.035 pulgadas.
La selección del tipo de guía depende del tamaño de los introductores y/o stents con los que estemos trabajando. En el sector de la arteria femoral superficial, la guía de Terumo de 0.035 pulgadas es la de principal elección.
En cuanto a realizar la angioplastia con balón antes de la colocación del stent es un tema controvertido. La angioplastia puede estar asociada con una hiperplasia intimal en respuesta al trauma que sufre la pared arterial a consecuencia de dicha predilatación. Esta angioplastia pre-stent se realiza generalmente para permitir el despliegue del stent a en el segmento enfermo de arteria femoral superficial.
En este sentido, una zona de oclusión puede ser dilatada 4 mm para permitir la colocación de un stent de 6 mm La elección del diámetro y la longitud del stent es fundamental en el tratamiento de la arteria femoral superficial. Para el caso de los stents autoexpandibles es apropiado realizar un ligero sobredimensionamiento del stent (por lo general un 10% aproximadamente). Los stents no deben ser, por lo general, dilatados tras su implantación. Sin embargo, para los stents cubiertos, es necesario que exista un adecuado contacto con la pared del vaso para limitar el repliegue del material de cobertura del stent. En este sentido, los stents deben cubrir toda la luz de la arteria que ha sido predilatada y se debe tener cuidado para no dilatar la arteria femoral superficial sana de los extremos del stent con el fin de reducir la tasa de reestenosis. La colocación de stents largos para cubrir las lesiones es imprescindible para minimizar el número de stents superpuestos.
Según Dearing y cols., la implantación de stents en la arteria femoral superficial ofrece resultados duraderos en los pacientes con lesiones tipo TASC A y B, pudiendo ser una estrategia de tratamiento eficaz. Este enfoque es mucho menos eficaz cuando se utiliza en el tratamiento de la enfermedad arterial periférica en personas con lesiones arteriales tipo TASC C y D.
Por otra parte, debe evitarse la colocación de un stent en la arteria poplítea debido a la constante movilidad y flexión de la articulación de la rodilla. Aunque los resultados del estudio MELOPEE han demostrado una tasa de permeabilidad primaria del 70% a los 12 meses
para el stent autoexpandible del nitinol a nivel del hueco poplíteo, fue descrita una tasa del 15,8% de fractura del stent a ese tiempo de seguimiento. Por todo ello, debe evitarse a toda costa extender el stent distalmente al margen superior de la rótula, debido al aumento de riesgo de fractura por los movimientos de flexión y torsión de la articulación.

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