La prevención de las lesiones cutáneas en los pacientes diabéticos es el objetivo principal para evitar una amputación, así como para llevar una buena evolución de la morbi-mortalidad.
La EDUCACIÓN es la base para la prevención de esta patología, la cual debe ser relevante, simple, completa y útil para que el paciente conserve su funcionalidad. Es necesario que los pacientes sepan cuándo deben de acudir con el médico (si se presenta algún cambio de coloración, tumefacción, herida ó cuando el autocuidado no pueda llevarse a cabo). Existen autores quienes que proponen además de la educación, ésta se combine con una terapia de comportamiento.
En una revisión bibliográfica con temas de la prevención para la formación de úlcera neuropática, se encontraron 13 estudios aleatorizados en los que se destaca a la auto medición de la temperatura del pie como el método más sencillo y eficaz para evitar la formación de una úlcera.
Ya hemos mencionado anteriormente la importancia de formar un grupo multidisciplinario, con diferentes especialistas, por lo que también debe ser incluido en el proceso de la prevención. El Dr. Sumpio y colaboradores enumeraran cuales serían los requerimientos mínimos para contar con un adecuado centro de atención de los pacientes.
Señala ocho posibilidades, que se enumeran:
1) Posibilidad para realizar un estudio hemodinámico y anatómico vascular con revascularización en caso necesario.
2) Posibilidad para realizar una evaluación biomecánica y podiátrica con intervención quirúrgica en caso necesario.
3) Posibilidad para realizar una evaluación neurológica periférica.
4) Posibilidad para realizar una evaluación de la úlcera, categorización y clasificación.
5) Posibilidad para realizar una desbridación o incisión quirúrgica.
6) Posibilidad para iniciar y modificar la terapia antibiótica en base a cultivos.
7) Posibilidad para realizar un adecuado seguimiento y evaluación del riesgo para desarrollar una úlcera.
8) Posibilidad de reducir el riesgo de una nueva ulceración e infección mediante mecanismos protectores.
Finalmente, se insiste en el establecimiento de un programa de auto-revisión cotidiana de los pies, con la identificación de problemas (cambios de coloración, tumefacción, heridas, callosidades, dolor o falta de sensibilidad), la utilización de un calzado adecuado, liberar las zonas de presión, higiene diaria, mantener la piel bien hidratada, cuidado de las uñas y llevar un adecuado control glicémico son los principios básicos para una adecuada prevención.
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