La reparación endovascular de la aorta torácica (TEVAR) es un tipo de tratamiento en evolución durante los últimos años , menos invasivo que la reparación abierta mediante toracotomía, y que da la posibilidad de tratamiento de diversas afecciones de la aorta torácica como la disección, la patología aneurismática o la ulceración.
El riesgo de rotura en pacientes con aneurismas de gran tamaño (> 6 cm) es del 10-15%, y más del 90% no sobrevive a una rotura aórtica.
La técnica de reparación abierta ha sido depurada en las últimas décadas y se ha alcanzado un mejor entendimiento de la isquemia medular y las medidas necesarias para reducir el riesgo de paraplejia. A pesar de estos avances la reparación abierta de los aneurismas de aorta torácica continúa asociada a tasas elevadas de mortalidad y morbilidad y ha impulsado el desarrollo de procedimientos menos invasivos.
TEVAR ofrece una exclusión del aneurisma evitando la toracotomía y el clampaje aórtico, pero el riesgo de ictus e isquemia medular están presentes al igual que en la cirugía abierta, los métodos para reducir la agresión neurológica aún están por desarrollar .
Así la reparación endovascular se ha convertido rápidamente en el tratamiento de elección para la patología de la aorta torácica, sin embargo existen pequeños o grandes problemas cuando esta patología alcanza los troncos supraaórticos o digestivos.
Los avances en las técnicas endovasculares han dado lugar a una ampliación de los criterios de inclusión para la reparación endovascular de los aneurismas de aorta torácica . Especialmente, la utilización de los nuevos sistemas hidrofílicos, mucho más flexibles, ha demostrado una mayor tasa de éxito técnico y una baja incidencia de complicaciones tanto relacionadas con el dispositivo o con el aneurisma .
La arteria más afectada por su proximidad es la subclavia izquierda, ya sea por la propia lesión o porque es la zona de sellado proximal que con más frecuencia vamos a utilizar, tradicionalmente el cuello proximal debe medir como mínimo 15 mm para conseguir un sellado correcto, y esta arteria no debe limitar la zona de anclaje proximal, siendo necesario en ocasiones cubrir el origen de la misma para obtener una zona de anclaje proximal que garantice un adecuado sellado.
Hasta el 40% de los pacientes sometidos a TEVAR presentan afectación de la aorta torácica próxima a la arteria subclavia izquierda (ASI). El manejo de la ASI puede ser variable según la localización de la lesión y las características del paciente, pero lo que es imprescindible pensar es que tras el sellado de una arteria, sea o no necesaria su revascularización, hay que impedir siempre, que ésta se convierta en una fuga tipo II.

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