Desde los primeros casos de la angioplastia del Tronco Braquiocefálico (TBC), carótida común (CC) y la arteria subclavia en los inicios de la década de los 80 (1, 2) el número de procedimientos endovasculares en el territorio supraórtico ha aumentado de manera significativa, siendo de elección en lesiones proximales de los troncos supraórticos (TSA).
Este aumento se ha visto respaldado por el avance de la industria, ofreciendo materiales más versátiles y nuevos dispositivos. Así hoy en día el stenting carotídeo (CAS) presenta resultados similares a la endarterectomía (EA) en cuanto al éxito técnico y prevención de ictus gracias en parte a la mejora significativa en los dispositivos de protección cerebral.
Varias son las características de este territorio que deben considerarse a la hora de plantear un tratamiento endovascular:
a. En muchas ocasiones se trata de patología multisegmentaria que afecta a distintas áreas del mismo territorio; aumenta en sí el riesgo ateroembólico en su manipulación, dificulta la manejabilidad de catéteres y del paso de la lesión.
b. La edad avanzada, la hipertensión arterial (HTA) y la aterosclerosis son los principales responsables en la elongación de TSA, configurando un desplazamiento más distal y posterior del vértice del cayado aórtico. Esta característica dificulta no sólo el abordaje y la cateterización de los TSA sino también el manejo de sistemas y la transmisión de fuerza coaxial, influyendo decisivamente en el tipo de catéter que elegiremos para su acceso.
La tortuosidad vascular excesiva es causa de fracaso en el tratamiento endovascular de este sector en hasta el 6% de los pacientes.
c. La variabilidad anatómica del arco aórtico es importante, como por ejemplo arco bovino que es una de las variantes más importantes estando presente entre el 11% y el 29% de los casos. Se define como el origen común del TBC y carótida común izquierda (CCI) o de ésta como rama del TBC. Esta variante dificulta sobre todo el acceso a la carótida común izquierda.
Es por ello que en este territorio es sumamente importante la planificación de la técnica y quirúrgica mediante pruebas de imagen previas como la angio-TC y angio-RMN.
Es fundamental que el operador que realice el procedimiento conozca de manera adecuada el material y posibilidades de las que dispone. Cuando los métodos estándar descritos para el abordaje y tratamiento fracasan deben evaluarse cuáles han sido las causas potenciales.
Estas características, unidas a las complicaciones posibles que puedan presentarse en el acceso, pueden dificultar la correcta cateterización de los vasos diana o de la lesión a tratar.
Es en este punto donde el conocimiento de posibles técnicas de recurso puede marcar el éxito o el fracaso de la intervención.

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