La necesaria revolución tecnológica en la Cirugía Endovascular
Editorial Noticias Endovasculares 61
Durante las últimas décadas, hemos vivido y participado en la aparición, desarrollo e implantación de la cirugía endovascular para el tratamiento de la patología de los vasos del aparato circulatorio. Sin embargo, el avance en la aplicación de estos procedimientos se ha soportado en el diseño de dispositivos o en la mejora de los mismos, que han permitido practicar una terapia más precisa, más eficaz y más segura a la vez que se han incrementado las indicaciones hasta prácticamente abarcar todos los procesos vasculares

Por un lado, se han aportado nuevos diseños, y por otro se han mejorado los materiales e incluso aportado ciertos niveles de automatismo en su funcionamiento. Posiblemente, estos campos si no están agotados en sus posibilidades de mejora, las aportaciones serán más limitadas aunque siempre posibles.
Es quizá en este momento cuando quizá haya que modificar los conceptos de actuación terapéutica y a semejanza como ocurre a nivel industrial o incluso en el mundo armamentístico sea necesario para seguir avanzando, buscar estrategias soportadas en nuevos dispositivos que aporten fundamentalmente alta precisión, gran eficacia y extrema seguridad.
Habrá que seguir abandonando con el lamento de los nostálgicos, la base conceptual que la técnica quirúrgica es un «arte», sino más bien una técnica deseablemente ejecutada perfectamente, en aras de obtener el mejor resultado.
Para ello será necesario implantar la robotización de los procedimientos no con el empleo de los actuales robots quirúrgicos, que en realidad no lo son, sino más bien manipuladores de instrumentos que sin lugar a dudas aportan prestaciones, pero que no son automatizados sino más bien soportados todavía en habilidades del manipulador del sistema.
La antes referenciada robotización se desarrollará en base a un manejo automatizado, soportado en la inteligencia artificial que lo programará y controlará.
No cabe la menor duda, para tranquilizar a los temerosos del avance tecnológico, que permanecerá el irremplazable protagonismo del médico en todas las fases del procedimiento terapéutico quirúrgico endovascular, que precisará de su diseño, desarrollo, ejecución, supervisión y control, además de la racionalidad en la aplicación, pero que es irremediable que la aplicación práctica pase al dispositivo, lo mismo que su soporte de funcionamiento

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