La ingesta moderada de cerveza puede mejorar la función cardiaca del corazón tras un infarto y favorece una recuperación más rápida tras el accidente vascular. Al menos es lo que demuestra un nuevo estudio científico elaborado por el Centro de Investigación Cardiovascular del Hospital San Creu i Sant Pau.
Los resultados de la investigación, se llevaron a cabo en cerdos y demostraron que el consumo de cerveza, tanto con alcohol como sin él, a nivel vascular mejora las capacidades antioxidantes de la sangre, lo que produce «un efecto sistémico que se traduce en un colesterol de más calidad”.
Para realizar la investigación, se utilizaron cerdos a los que se les había proporcionado durante alrededor de diez días una dieta rica en colesterol y unas cantidades moderadas de cerveza, tanto con alcohol como sin alcohol, además de los animales que formaban el grupo de control que consumía agua.
Tras llevar a cabo esta alimentación, los científicos comprobaron que a los animales se les provocó un accidente vascular, por lo que pudieron comprobar que el grupo que había estado ingiriendo cantidades moderadas de cerveza con o sin alcohol presentaba una menor aparición de arritmias.
Los animales que habían estado ingiriendo cerveza presentaban una tendencia de reducción del tamaño del infarto, una menor cicatriz en el corazón lo que hacía que funcionara mejor y, además, se comprobó un menor daño celular y una mejora en la función de las células”, explicó uno de los expertos.
“Uno de los efectos tras el infarto es que el corazón que ha sufrido el daño puede acumular grasa que impide su normal funcionamiento”, recordó uno de los expertos mientras añadió que “el consumo de cerveza posibilita que se deposite menos grasa en el corazón y a la vez favorece la formación de una malla de colágeno en el órgano dañado que permite que se adapte a su nuevo estado”.
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