Introducción Patología de la Arteria Subclavia

La patología vascular en las extremidades superiores (EESS) es mucho menos frecuente respecto a la que afecta las extremidades inferiores (EEII), pero tiene un alto impacto dada la relevancia de las EESS para la sobrevivencia, la autoestima y la actividad laboral. Las distintas patologías vasculares que la afectan se analizarán por separado y se comenzará por describir las características comunes.

Características anatómicas

Las subclavias son arterias elásticas de grosor parietal fino, menor que el de las carótidas. Su origen es intra-torácico profundo y el trayecto extra-torácico es más superficial en la región supraclavicular. Tiene estrecha relación con nervios relevantes (frénico, vago, recurrente), músculos (escaleno anterior, medio) y

huesos (clavícula, primera costilla); y se encuentra adyacente a la vena homónima y a estructuras nerviosas del plexo braquial.

La arteria subclavia derecha tiene su origen en la arteria innominada, mientras que la izquierda nace del arco aórtico. Se divide en 3 porciones relevantes desde el punto de vista patológico y de accesibilidad, la primera es proximal y se extiende desde su origen hasta el borde medial del músculo escaleno anterior, la segunda transcurre posterior a este músculo y la tercera porción distal es lateral al escaleno anterior hasta el borde lateral de la primera costilla. En este trayecto da origen a numerosas ramas: en la primera porción: vertebral, torácica interna (mamaria interna) y tronco tiro-cervical (tiro-cérvico-escapular); en la segunda: tronco costo-cervical (cérvico-intercostal); y en la tercera: arteria escapular dorsal (posterior).

La arteria vertebral es relevante para la circulación posterior del encéfalo, existiendo dominancia vertebral izquierda en 50% de los casos y derecha en el 25%.

Evaluación clínica: la presentación clínica difiere entre las patologías subclavias. Pacientes asintomáticos son portadores de lesiones inadvertidas o compensadas por circulación colateral. Los pacientes sintomáticos presentan claudicación intermitente, robo vertebro- subclavio sintomático, síntomas compresivos, dolor de reposo o lesiones cutáneas. En el examen físico es posible encontrar disminución o ausencia de pulso axilar, braquial, radial o cubital, asociado a soplo o palpación de masa pulsátil en el hueco supraclavicular. Se debe confirmar simetría de la presión arterial de ambos brazos: una diferencia mayor de 20 mm Hg es sugerente de enfermedad oclusiva, buscar el signo de Adson indicativo de síndrome de opérculo torácico (SOT) y realizar palpación superior en busca de una costilla cervical.

Al examinar las manos y los dedos se debe consignar color, temperatura y llene capilar, además de la presencia de edema o signos de embolias cutáneas pequenas. El examen neurológico debe ser completo y detallado ya que tiene un valor pronóstico e implicancias médico- legales. La evaluación con doppler simple portátil es una prolongación del examen físico.


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