Desde www.noticiasendovasculares.es vamos a abordar en tres capítulos (Introducción, Planteamiento del problema, Posicionamientos) las dificultades y los procesos de formación de los profesionales entrenados en cirugía convencional a las técnicas endovasculares
Planteamiento del problema:
– Necesidad de formación en procedimientos endovasculares.
Sin lugar a dudas las técnicas endovasculares son competencia del angiólogo y cirujano vascular, sin consideramos la definición de la especialidad, sus lugares de actuación, los conocimientos a adquirir y los procedimientos y técnicas a desarrollar.
Si tomamos del Programa de especialización en España, oficialmente admitido y reconocido y que coincide casi en la totalidad en las competencias asumidas por los cirujanos vasculares en todas las partes del mundo civilizado dice:
La Angiología y Cirugía Vascular es una especialidad médico-quirúrgica dedicada al estudio, prevención, diagnóstico clínico e instrumental y tratamiento de la patología vascular. Los objetivos y campo de acción propios abarcan las enfermedades orgánicas y/o funcionales del sistema arterial, venoso (Flebología) y linfático (Linfología). Son únicamente excluidas de sus competencias el corazón y arterias intracraneales.
Además se hace una referencia concreta a los procedimientos endovasculares
3.4.2.1. Tratamiento endovascular: Son las técnicas invasivas de terapia a distancia a través de guías y catéteres, bien con acceso percutáneo o quirúrgico. Incluyen:
El tratamiento de procesos trombóticos con empleo por cateterismo de fibrinolíticos o de aspiración. Procesos oclusivos mediante recanalización o dilatación con o sin colocación de prótesis recubiertas o no de diferentes materiales o fármacos. El tratamiento de exclusión de aneurismas mediante prótesis endoluminales.
La embolización de lesiones que requieran interrupción de flujo o cierre vascular en el tratamiento de aneurismas, fístulas arteriovenosas y otros procesos vasculares.
La utilización de filtros en la luz vascular. Láser endovascular.
Manejo de dispositivos técnicos que la evidencia clínica demuestre su utilidad en el tratamiento de las patologías vasculares.
– Problemática del cirujano vascular formado en procedimientos clásicos
El angiólogo y cirujano vascular formado en otras décadas lo hizo, en algunas ocasiones sin alto grado de competencia, al no afrontar en muchos casos los procedimientos complejos en técnicas clásicas de cirugía abierta.
Los procedimientos endovasculares, muchos de ellos son técnicas de desarrollo reciente, que plantean nuevas estrategias y por supuesto una nueva filosofía en su ejecución. Esta circunstancia hace que se requiera una formación específica en técnicas endovasculares
que en su día no recibieron y que por otra parte en muchas ocasiones u edad o su status
profesional les dificulta aprender como nuevas y sobre todo adquirir las destrezas necesarias para ejecutarla.
En muchos casos el reciclaje ha sido factible, pero en otros casos ha conllevado un rechazo a la realización de estos procedimientos, siendo más grave este posicionamiento el hecho de ostentar en muchas ocasiones cargos de responsabilidad de gestión o liderazgos de grupo que ha obstaculizado la implantación de estas alternativas en su área de influencia. El rechazo en muchos casos, ha sido ocasionado al no poder asumir el adiestramiento de estos procedimientos o en otros la propia filosofía de los métodos.
Razones como «es cosa de radiólogos», no es una «cirugía clásica como debe de ser» o «no es una cirugía de gente valiente», son las peregrinas razones y justificaciones que se han esgrimido o para no realizarlas, no asumirlas o no potenciar su desarrollo.
En otros casos el razonamiento ha sido más sibilino, se ha basado en que estos métodos están disminuyendo la casuística de los convencionales y esto hace que la formación en estos últimos haga que los futuros profesionales no sepan desarrollarlos correctamente, sobre todo en situaciones de emergencia.
Lo cual no parece asumible si consideramos que lo prioritario es dar el mejor tratamiento al paciente independientemente de otras estrategias, como pueden ser las formativas donde habría que buscar otras soluciones.
La necesidad y requerimiento de los pacientes de aplicación de estos métodos, ha ido venciendo la resistencia inicial de muchos profesionales que afortunadamente han reconsiderado sus posicionamientos, en mucha ocasiones por la evidencia mostrada en reuniones científicas, la sensibilización hacia estas técnicas en el ambiente profesional, la concienciación que están incluidas dentro del arsenal terapéutico de la especialidad y sobre todo la necesidad de formación en las mismas de los futuros profesionales.

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