En la última década, se han desarrollado diversos métodos de coaptación y cierre de la luz vascular de base conceptual diferente a la tradicional de exéresis de la vena enferma.
Estos métodos se cimentan en una filosofía menos agresiva y enmarcada en la cirugía mínimamente invasiva, que teóricamente logran una más rápida recuperación del paciente y procedimientos realizados en situaciones de anestesia local o regional que permiten su realización de forma ambulatoria.
Entre estos métodos se encuentran el tratamiento endoluminal de las varices mediante tecnología láser, la aplicación de radiofrecuencia endovenosa de las varices y otros de menor difusión a la hora de su aplicación a los pacientes.
Entre estos métodos mínimamente invasivos se encuentra el tratamiento de las varices mediante la aplicación de vapor de agua que permite el tratamiento de las grandes venas safenas en base de la filosofía de los procedimientos mínimamente invasivos.
El método se basa en que el vapor de ser un excelente conductor de calor que permite una óptima transferencia de energía térmica a la pared venosa con una difusión y distribución homogénea del calor logrando una obliteración completa de la luz de la vena varicosa superior al 90%, consiguiendo un tratamiento local de la vena sin la carbonización del tejido según se constata en la aplicación de otros procedimientos térmicos en el tratamiento de las varices.
La técnica SVS (Steam Vein Sclerosis) se basa en un concepto particularmente innovador: la inyección de micropulsos de vapor de agua directamente en la vena, mediante un dispositivo específico que garantiza su ablación y pérdida de funcionalidad.
La nueva técnica permite tratar las venas safenas (grandes o pequeñas), colaterales y venas perforantes. La tecnología SVS es especialmente innovadora. A diferencia de otras técnicas, no precisa hervir la sangre para producir vapor, pues es el propio equipo el que lo genera e introduce en la vena
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