Descripción
Editorial Noticias Endovasculares 31 – Hipocresía
Hay que respetar, como no puede ser de otra forma, la opinión y los posicionamientos de todo el mundo y en lo que respecta a quien debe de realizar los procedimientos endovasculares también.
Cada uno tiene unas motivaciones para comportarse como lo hace.
No obstante en nuestra especialidad de angiología y cirugía vascular, que algunos añaden endovascular, hemos defendido, que contempla un campo de conocimientos, una atención integral del paciente, con el diagnóstico, indicación terapéutica, tratamiento médico y quirúrgico y en muchas ocasiones endovascular.
La atención implica un seguimiento y la particularidad que en nuestra especialidad tratamos pacientes y no lesiones, adaptando nuestra actuación a lo que consideramos más adecuado para el paciente en su conjunto.
Este planteamiento se puede considerar exquisito en contraste a lo que pueden ofertar otras especialidades y así lo hemos defendido y seguiremos defendiendo. Lo que parece menos defendible es la postura hipócrita, de los que dicen lo que hay que hacer pero que siguen haciendo otra cosa. Son los que engañan de forma abierta o solapada ocultando la información. Hay facultativos que han mantenido el criterio de colaboración, incluso de actuaciones multidisciplinarias ante el paciente, en muchas ocasiones porque están convencidos de este posicionamiento, en otras porque no les queda más remedio que adoptarlo e incluso los que renuncian a los procedimientos endovasculares porque les realizan otros en su entorno.
Es admisible esta actitud, siempre y cuando se realice de una forma transparente, pero lo que no parece admisible es que se diga una cosa y se haga otra, como anteriormente comentábamos. Los hipócritas hacen que se creen escenarios donde no sepamos con quien contamos ante nuestras revindicaciones conceptuales e incluso administrativas y legales, y que uno se encuentre o se sienta como Don Rodrigo ante un ejército con traidores como los hermanos Witiza o el obispo Oppas.
En una palabra que hay que tener mucho cuidado con quien se embarca uno en la batalla y a veces es mejor librar unicamente la propia, con fuerzas propias que por lo menos sabes con quien cuentas, y no te llevas sorpresas ni decepciones. Sin embargo, no hay que extrañarse, en muchas ocasiones el comportamiento de algunos compañeros se enmarca en el lado oscuro de la condición humana, que se cimenta más en provecho propio que en el bien colectivo.
Prof. CARLOS VAQUERO PUERTA – Director de «Noticias Endovasculares»





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