Noticias Endovasculares 66

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Editorial: «Formación médica y empresas de la industria sanitaria»
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Descripción

Editorial Noticias Endovasculares 66

Es evidente que el personal sanitario necesita una constante y continua formación para seguir incrementando y actualizando sus conocimientos, y esto se debería facilitar y soportar en la sociedad a través de las instituciones donde estos profesionales realizan su labor. En otras épocas y sobre todo en la primera mitad del siglo XX, así fue y las instituciones e incluso la administración proporcionaba esta posibilidad en especial salidas al extranjero como lo hizo la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que fue una institución creada en 1907, para promover la investigación y la educación científica en España sustituida posteriormente por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero con otro perfil.

Poco a poco y en base a la necesidad del intercambio científico, las reuniones de profesionales a nivel de Congresos y todo tipo de eventos, se empezaron a realizar con el soporte económico de las casas comerciales de perfil sanitario, inicialmente las farmacéuticas a las que se añadieron de forma relevante las del producto tecnológico. La administración del sistema sanitario público, se desentendió de esta formación asumiendo que lo haría la industria en base a un marketing y promoción que haría de sus productos. Alguna excepción se produjo a esta situación sobre todo en instituciones privadas que consideraban que debían velar por la formación continuada de sus profesionales.

En la promoción del sus productos las empresas realizaron prácticas en muchas ocasiones en el límite de la ética, las cuales se han intentado atajar con relativo poco éxito, poniendo en marcha mecanismos que aunque si bien la gestión del soporte económico se apartaba las empresas, en la financiación directa, se utilizaba intermediarios buscando prestar una ayuda a la formación genérica evitando la gestión personalizada con el profesional que la recibía, en la realidad no ha conseguido su propósito y por el contrario, aparte de encarecer y complicar la gestión de la ayuda, no se ha conseguido lo que se deseaba evitar, que era la actuación directa sobre el profesional en una base promocional, consiguiendo un discutible blanqueo ético en la gestión de la industria.

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