Editorial Noticias Endovasculares 50
Han pasado ya décadas desde que se mantiene una situación incompatible con una lógica estrategia de tratamiento a los pacientes, y es no hacerlo de acuerdo a un marco global del enfermo y no solo en el ámbito lesional.
Existen profesionales que tratan únicamente lesiones sin considerar al paciente en su conjunto. Se tratan lesiones de forma indiscriminada en muchas ocasiones no soportadas en una adecuada indicación terapéutica y sin tener en cuenta aspectos como edad, comorbilidades, expectativa de vida, situación familiar, laboral o social.
Se hace con el único principio de tratar por tratar y en base de ese principio que se ha barajado desde el punto recrimina- torio para quienes practican este tipo de comportamientos que «tratan lesiones o radiografías y no enfermos».
Lamentablemente, estos comportamientos se basan en intereses cimentados en motivaciones no admisibles, como mantener el soporte de una especialidad, intereses económicos, oportunidad terapéutica, retos técnicos personales y otras circunstancias no muy adecuadas comprensiblemente para los que se ven condicionados por ellas.
No se valoran los pacientes previamente a la aplicación del procedimiento terapéutico, solo se realiza el mismo, aunque sea con virtuosismo en aplicar una técnica y desde luego no se controla la evolución del paciente ni tan siquiera de las lesiones.
La enfermedad fundamentalmente aterosclerosa que es la base de la mayoría de los tratamientos terapéuticos en cirugía endovascular, es evolutiva y hay que tener en cuenta este principio para realizar un adecuado y oportuno tratamiento del paciente. La presión de la indus- tria, en ocasiones condiciona sobre todo el sobretratamientos de los enfermos, aunque si bien es cierto que la mayoría de ellas mantiene un comportamiento coherente y cabal en este aspecto.
No se vislumbra una clara solución a esta problemática y lamenta- blemente y por múltiples razones no se espera que la tenga en el futuro. Bases conceptuales de actuación equivocadas e intereses de todo tipo, incluidos los económicos hacen que los que realizan comportamientos, a veces de dudoso soporte ético, si no están totalmente apartados de este aspecto, justifican su conducta e incluso su actuación con un total convencimiento de estar actuando correctamente.
Prof. Carlos Vaquero Catedrático de Angiología y Cirugía Vascular Director de Noticias Endovasculares


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