El entrenamiento endovascular para cirujanos vasculares comienza a mediados de los años noventa; en ese momento son los modelos de flujo de plástico y cristal los considerados como los gold standard de la simulación.
La Sociedad de Cirugía Vascular Clínica, bajo la dirección del Dr. Kim Hodgson, fue la primera en utilizar estos modelos y el arco en «C» portátil para el entrenamiento en el uso de catéteres y adquisición de habilidades.
La simulación médica se define como los dispositivos o equipos destinados a reproducir problemas reales, con la finalidad de educar y evaluar las habilidades frente a los mismos.
Las características comunes a los simuladores hoy en día son:
– Capacidad de reproducir situaciones y consecuencias derivadas de las mismas lo más cercanas a la realidad.
– Utilidades para resolver y simular situaciones complejas-
– Limitaciones tecnológicas.
– Alto coste.
Podemos utilizar Modelos Biológicos inertes como arterias de cadáver, que, tras obtener las autorizaciones pertinentes, no parece que conllevaran excesivas connotaciones éticas, pero su aplicación en simulación sería limitada a la punción y cateterización.
También existen Modelos Biológicos con seres vivos, ya sea con la aplicación terapéutica en pacientes, que conlleva una serie de connotaciones éticas, como con el uso de animales de experimentación.
Este último es considerado por algunos grupos el modelo adecuado como paso intermedio entre el uso de los no biológicos y la práctica clínica.
Los modelos animales llevan consigo la ventaja de resultar más atractivos para el alumno, y pueden reproducir complicaciones similares a las reales (roturas arteriales, espasmos…), si bien ha de optarse por un animal que tenga unas dimensiones acordes con los dispositivos endovasculares a utilizar y una anatomía lo más semejante a la humana.
Por otro lado implica imposibilidad para la repetición ilimitada de procedimientos, consumo de material implantable elevado al no poder ser recuperable y cuenta con la dificultad añadida para simular situaciones patológicas; en algunos casos se han asociado técnicas quirúrgicas para crear el modelo de entrenamiento cono la sutura de parches aórticos para recrear aneurismas con el consecuente aumento de complejidad de la técnicas.
Otros simuladores utilizados son los Modelos no Biológicos, que aprovechan sistemas mecánicos informáticos y electrofisiológicos o los más recientes programas de realidad virtual.
Por tanto podemos encontrar los diseños más simples con tubos de plástico o silicona para la simulación de la punción y cateterización y pueden modificarse en simuladores hemodinámicos introduciendo flujos dinámicos propulsados por bombas dentro de los mismos modelos plásticos.
Sin embargo, gracias a la tecnología podemos encontrar hoy modelos complejos de realidad virtual, constituidos por programas informáticos que, por un lado, instruyen al alumno a nivel teórico presentando la patología, el árbol decisional y las opciones de material a emplear; además, han conseguido recrear las posibles complicaciones derivadas de nuestra actuación de manera que consigue el feed-back con el alumno para el aprendizaje.
En la actualidad existen dos compañías, Mentice y Simbionix, que han demostrado especial interés en el desarrollo y actualización de simuladores. Gracias a ellos disponemos de
simuladores fijos y portátiles con programas de entrenamiento para sector carotídeo, renal ,aórtico torácico y abdominal, Ilíaco, Femoropoplíteo y distal, embolización,..etc.
Los modelos biológicos cuentan con la ventaja de la repetición ilimitada del procedimiento, y el menor gasto de material endovascular, pero en los simuladores de realidad virtual aparece el inconveniente del coste elevado del simulador.
En 2008 Barry y colaboradores publicaron un análisis económico comparando el coste-efectividad de la simulación en laboratorio animal y sistemas de realidad virtual. Para ello se eligieron 12 alumnos con un tiempo de entrenamiento de 2 días y un total de 16 horas, implantándose 72 stents ilíacos en cada tipo de simulador. Concluyeron que el entrenamiento de habilidades con la simulación virtual es mucho más económico que en el labopararatorio animal. No se han encontrado estudios que comparen la eficacia del laboratorio animal versus realidad virtual en la adquisición de habilidades endovasculares para su aplicación en la práctica real. Por tanto queda la pregunta en el aire:
¿Puede en un futuro soportarse el uso de animales para la adquisición de habilidades en terapia endovascular?
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