Nada es estático, todo cambia y evoluciona aunque nos vamos adaptando a las nuevas situaciones. La relación entre los profesionales y la industria sanitaria, parece ser que está abocada a desarrollarse en un nuevo escenario.
En nuestro país se ha venido asumiendo que la formación continuada sea soportada por parte de la industria y esto ha sido aceptado por la propia administración que nunca ha asumido la formación continuada de sus profesionales, y nos referimos a la real y no a cursillos y a otras actividades de menor entidad organizadas por las entidades sanitarias públicas y que no parecen interesar a nadie, y por supuesto menos su costo.
Se ha soportado por parte de esta industria la financiación de eventos científicos y también la posibilidad de acudir a los mismos por los profesionales. Valorado con una perspectiva coherente el juego y la relación parecían lógicas y aceptadas por todas las partes.
No obstante también se han vivido los extremos, como sociedades científicas que han logrado recursos mas que para un soporte científico para un mantenimiento en general de una agrupación de profesionales. También han surgido eventos que sin conocer los entresijos de los mismos, parecen mas destinados a hacer caja por parte de los organizadores que a otros fines, aunque muchos de ellos debido a los participantes, logren un gran nivel científico.
Se han desarrollado eventos costeados por la industria mas encaminados a promocionar aspectos lúdicos que a ese aspecto científico al que nos estamos continuamente refiriendo. Por otro lado, la propia industria realiza inversiones en los eventos con gran despliegue de medios, en muchas ocasiones injustificados y con el claro fin de atraer al cliente, que es el personal sanitario que ha llegado al esperpento de utilizar como reclamo a personas desnudas en las reuniones científicas, fuera de todo contexto.
Ahora, nos señalan que se van a aplicar nuevos códigos éticos por parte de algunos y que no se van a financiar directamente a que los profesionales para acudir a reuniones científicas, que se promocionaran actividades por parte de empresas con temas monográficos de sus productos, que la industria realizará el soporte de la formación a través de instituciones, asociaciones, institutos, fundaciones y otro tipo de organizaciones con el ánimo de buscar una total transparencia en la financiación, desconociendo, que a veces no se tiene acceso a ellas y que desde las mismas es muy difícil hacer una distribución justa y adecuada de los recursos.
Creo que todo el mundo está de acuerdo en buscar transparencia, aplicar unos códigos éticos y organizar una formación que se cimente en eso, en el mantenimiento de foros científicos para conseguir una puesta al día de los profesionales y en la trasmisión de los conocimientos que genera.
Lo curioso es que este movimiento llega en el momento en que se encontraban más bajo las actuaciones que podríamos considerar inadecuadas y cuando habían desaparecido los viajes lúdicos o de placer fundamentalmente financiados en tiempos por la industria farmacéutica, lo que a uno le desconcierta, por que aplicar en este momento lo que se podría considerar una ola de puritanismo.
De estas situaciones siempre hay alguien que sacará rendimiento. No todo el mundo va a aplicar las normas del juego, sobre todo si son acuerdos de algunos y no de todos, y estos precisamente serán los beneficiarios en sacar rentabilidad a la nueva situación.
Consideramos que aplicar códigos éticos es imprescindible, necesario y deseable, pero sinceramente existen puntos oscuros en la actual propuesta de desarrollo por parte de algunos, que no resulta comprensible la posible aplicación. No sé si es menos ético financiar la asistencia a foros con diversidad informativa como son los Congresos o tener la posibilidad de acudir a determinados eventos con un perfil temático, que es precisamente el que interesa al organizador. Estaremos expectantes para ver la evolución del proceso.
Prof. Carlos Vaquero (Director de Noticias Endovasculares)

Deja una respuesta