Introducción al Tratamiento Endovascular del Aneurisma de Aorta Abdominal

Desde que Juan Carlos Parodi comunicó en 1991 el primer tratamiento de un aneurisma de aorta abdominal mediante su exclusión utilizando un stent recubierto, se ha desarrollado en las últimas décadas una estrategia con objeto de consolidar la técnica.

Inicialmente el procedimiento chocó desde el punto de vista filosófico con la mentalidad del cirujano, acostumbrado a tratar este tipo de patología desde un punto de vista convencional con cirugía abierta mediante la resección del aneurisma y la reparación colocando una prótesis sustitutiva del conducto dañado. A esto se añadió la dificultad de los profesionales al admitir una nueva filosofía de tratamiento, requerir un entrenamiento y adiestramiento previo, en ocasiones más accesible a especialista del campo de la radiología y cirugía intervencionista. El procedimiento se limitó inicialmente a situaciones patológicas muy concretas y se requería para una adecuada implantación que el paciente cumpliera. Una serie de criterios para su tratamiento. Por otro lado se describieron casos donde el procedimiento no resolvía el problema al desarrollar el aneurisma situaciones que llevaban a la complicación más frecuente como era la ruptura o la aparición de complicaciones de otro tipo algunas derivadas de la realización de la propia técnica. Las fugas o endoleaks, es decir la aparición de distintas situaciones que mostraban que el procedimiento no había conseguido la exclusión del aneurisma como eran las fugas o leaks también cuestionaron el procedimiento. Fue preciso desarrollar estudios tipo registro ensayo clínico que demostrara claramente la bondad y ventajas del procedimientos.

Sus grandes ventajas era que el mismo podía enmarcarse en cirugía mínimamente invasiva en confrontación con la convencional o abierta, el menor riesgo operatorio y por lo tanto aplicable a enfermos ancianos, con patología asociada y abdómenes hostiles que dificultarían el tratamiento convencional.

Poco a poco se fue demostrando la eficacia del método y su posibilidad de aplicación en paciente donde no era aconsejable o presentaba un alto riesgo la cirugía abierta.

En este desarrollo la industria ha jugado un importante papel. En base a ofertar métodos fiables y seguros a la vez que eficaces, y como no podía ser de otra forma en base a una rentabilidad comercial y económica, han ido perfeccionado los dispositivos disponibles, optimizando sus diseños, realizando sistemas mas eficaces y seguros a la vez que mas duraderos lo que permitirían mejores resultados a largo plazo y por otro parte, lo que también resulta fundamental en el procedimiento como es disponer de sistemas de colocación de que permitieran un uso sencillo y adecuado a situaciones hostiles vasculares sobre todo condicionadas por plicaturas, elongaciones, cierres totales o parciales de los vasos, o que pudieran vencer las dificultades derivadas de anatomías hostiles.

Numerosos dispositivos se han desarrollado, todos evolucionando de modelos originales y confeccionados en base a los requerimientos de los profesionales, de los enfermos y en base a la información recogida de la experiencia previa. Algunos han alcanzado un alto grado de fiabilidad que les hace prioritariamente elegibles entre los disponibles.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *