Introducción a la hemostasia y coagulación. Soporte tecnológico

La hemostasia siempre ha representado una limitación fundamental en la práctica de la cirugía y a lo largo de la historia se le han dado diversas soluciones.

En muchos casos y en hemorragias no muy copiosas la simple compresión ha podido dar solución al problema esperando que los factores biológicos del organismo realizaran su función por coagulación de la sangre y coaptación de los vasos y en especial los pequeños.

Durante un tiempo y sobre todo en la Edad Media, fue la cauterización el método empleado aplicando metales al rojo vivo sobre los puntos sangrantes para ocluir los mismos.

Más adelante y con las aportaciones de Ambrosio Paré en el periodo del Renacimiento, es cuando se utiliza la ligadura o atadura de los vasos sanguíneos sangrantes para evitar las pérdidas hemáticas.

Para realizar estas técnicas, se desarrollan una serie de instrumentos quirúrgicos con la denominación común de pinzas hemostáticas que facilitan la aplicación de estas ligaduras de los vasos, incluso en conductos de pequeño calibre.

Ya en el siglo XX, se empieza a utilizar curiosamente otra vez el cierre de los vasos mediante su fulguración, pero ya de forma controlada quemando los mismos mediante la corriente eléctrica.

Posteriormente se han desarrollado nuevos métodos por lo menos en lo que respecta al sistema de energía, teniendo en cuenta que muchos de ellos siguen basados en la aplicación del calor, aunque utilizando diferentes energías.

La hemorragia o perdida hemática puede producirse por la salida de la sangre de pequeños vasos, pero también es posible que puedan hacerlo por grandes arterias o venas. De esta manera la hemostasia se deberá realizar de diferentes formas o procedimientos y en ocasiones se han de aplicar los mismos de forma combinada.

En el momento actual la compresión, la aplicación de medios o productos hemostáticos, y la ligadura conviven con medios más modernos generados por diferentes fuentes de energía, ocasionando generalmente la fulguración del punto sangrante, el cierre del vaso y el cese de la hemorragia.

Se van a hacer referencia a diferentes métodos para lograr la hemostasia a veces acompañando de forma simultánea al corte o transección de los tejidos describiendo fundamentalmente su principio técnico y forma de utilización.


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