¿Es posible mejorar las Técnicas Endovasculares?

Editorial Noticias Endovasculares 63

Durante más de dos décadas hemos participado en la implantación y el desarrollo de los procedimientos endovasculares, soportado no solo en un cambio técnico en la realización de los procedimientos quirúrgicos, en el tratamiento de los procesos patológicos de los vasos sanguíneos, sino también en el conceptual que esto conllevaba.

Se han optimizado los dispositivos iniciales y se han ido añadiendo multitud de ellos con lo que se han logrado realizar técnicas y tratamientos más complejos.

En esta evolución no solo han contribuido los profesionales sanitarios, en este caso el angiólogo y cirujano vascular, sino también el ingeniero biomédico e imprescindiblemente la industria, soporte de todo desarrollo de los aparatos a utilizar y la implementación de los mismos.

Hasta el momento actual, se han mejorado los diseños, se han empleado mejores materiales y se han fabricado dispositivos nuevos para dar solución o en técnicas básicas o en tratamientos específicos la patología a solucionar en el paciente.

La inmensa mayoría de los dispositivos se soportan en aparatos de funcionamiento mecánico, como balones que se hinchan, stents que se expanden, cierres vasculares con soporte también mecánico y en algunos casos se ha añadido la actuación biológica del dispositivo mediante el empleo combinado con fármacos o drogas.

En algunas ocasiones, las menos, los dispositivos han basado su empleo en sistemas eléctricos con motorizaciones o utilizando diversas energías como láser, radiofrecuencia o incluso el frío. Sin embargo, a pesar de la sofisticación de los dispositivos, es posible considerar que se muestran en parte como primitivos.

Sería deseable que la industria en base a nuevos diseños, realizados por los ingenieros de acuerdo a las demandas de los profesionales sanitarios, deban de dar un nuevo paso y avance tecnológico y en base a lo ya desarrollado, añadir otras tecnologías que ya se emplean en otros campos como los industriales o el militar, y como no puede ser de otra forma en el momento actual, a la inteligencia artificial.

Es probable que sea el momento en que los dispositivos dejen de ser manejados en base a las habilidades de quien las utiliza, el cirujano, y con el ánimo de ejecutar las técnicas con precisión, las mismas puedan ser programadas en base a información previamente obtenida del paciente, optimizando los tratamientos soportados en una personalización de los mismos ajustados a cada enfermo.

No es ciencia ficción, porque en otras áreas ya se está empleando esta tecnología, y, por lo tanto, también aplicable en lo que actualmente conocemos todavía como cirugía.

Prof. Carlos Vaquero

Director de Noticias Endovasculares


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