Breve historia de la Cirugia Vascular. Primeras civilizaciones (capitulo I)

Las afecciones vasculares son conocidas desde la antigüedad, existiendo datos directos e indirectos al respecto de ellas en pinturas, esculturas y restos arqueológicos. Hace 4000 años en la antigua China, Chi Huang Ti escribió en el Nei Ching Su Wen o libro amarillo de medicina interna del emperador: «Toda la sangre del cuerpo está bajo el control del corazón… la sangre fluye continuamente en un círculo que nunca se detiene» y posiblemente corresponda a la primera aportación en soporte documental sobre la circulación de la sangre.

En el antiguo Egipto, ya se tenían conocimientos angiológicos probablemente soportados por las prácticas de embalsamamiento. Sin embargo, desde el punto de vista médico existen datos concretos sobre la descripción de determinadas patologías entre ellas las arteriosclerosas en los papiros de Smith y Ebers.

El conocimiento de los aneurismas como dilatación arterial es antigua y de esta forma existen referencias en el papiro de Ebers (2000 años a. C.) donde se menciona este tipo de patología, y en concreto de los de origen traumático y donde se describen aspectos diagnósticos y terapéuticos de estas dilataciones arteriales. La medicina mesopotámica, de una gran entidad en la antigüedad, no tuvo en general grandes conocimientos ni aportaciones angiológicas, aunque sí de determinadas, patologías o procederes terapéuticos sobre todo a nivel de las amputaciones.

La India también ofertó procedimientos terapéuticos dentro de un relativo desarrollo vivido por esta cultura en la antigüedad. Grecia se caracterizó por desarrollar una medicina más científica y racional. Hipócrates (460-370 a. C.) 500 años antes de Cristo, describió un estado gangrenoso debido a un traumatismo haciendo ya una distinción entre lo que se puede considerar un tejido vivo y otro necrótico o muerto. Sin embargo, no recomendaba amputar a través del tejido sano puesto que esto podría causar colapso al paciente.

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De la misma forma trataba las varices puncionándolas e intentando producir una trombosis secundaria que solía acompañar con compresiones externas. Celso (25 a. C. a 50 d. C.) propugnó la ligadura como método de cohibir la hemorragia de la herida vascular y también el tratamiento de las varices mediante el cauterio y ligadura de las venas. Praxágoras de Cos (340 a. C.), diferencia arterias y venas y describe el latido de las primeras, aunque es Democrito de Abdera (460-370 a. C.) el primero que se refiere al pulso. Herófilo de Calcedonia (335 a. C.), discípulo de este último hace también mención a los vasos distinguiendo el diferente contenido de arterias y venas. Paulus de Agineta (625-690) refiere haber realizado la ligadura de la vena safena. En el siglo II antes de Cristo, Arquímedes (287- 121 a. C.) realizaba ligaduras previas de los vasos antes de la amputación de las extremidades.


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